Julieta:
Abuelito una vez me contó un secreto, el creía "que se estaba poniendo viejo".
También recuerdo que regresando de Camuri en el carro, le puse la canción grabada por él y Ximena... Se puso a llorar!
Pachi:
Escribir en 2 lineas lo que Cervantes escribió en 2 tomos, es sencillamente imposible; solo puedo decir que fué un placer sentirme (a veces) el Sancho Panza de este maravilloso Don Quijote.
Cristi:
Siempre que lo saludabas, no importaba la hora, el día o el que estuviera haciendo, siempre te recibía con los brazos abiertos y se tomaba el tiempo para decirte algo bonito.
Nicolas:
De mi abuelita que aunque no se podía expresar, uno siempre sentía su presencia
De mi abuelito su increíble morisqueta.
Diego:
Solo quisiera haber podido darle gracias a mi abuelito por ese ejemplo de buen humor y de disposición positiva ante la vida. Ojalá cuando tenga su edad, me pueda parecer un poco a el.
Clemen:
Me encantaba cuando mi abuelito me decía que era la gimnasta más bonita del mundo. Y cuando me veía cuando iba a Caracas, me decía que cada vez estaba más linda.
Me encantaba cuando estaba en casa de abuelito y abuelita, y me sentaba a comer con abuelita y nos veíamos firmemente a la cara y decía cosas con sus ojos.
Andrés:
Me encantaba cuando mi abuelita me miraba firmemente a los ojos y me apretaba la mano fuerte tratándome de decir cosas con su mirada y su pequeña sonrisa.
Mi abuelo siempre que me acompañaba a un momento conmigo, me enseñaba algo y aprendía algo de mi. Nunca he aprendido tanto de alguien como lo hice de el, cosas inolvidables que una profesora o un profesor no lo hará nunca.
Maria Gabriela:
Nunca se me olvidará cada vez que iba a salir tenia que ir con él, tal cual espejo, para que me dijera que estaba linda vestida. Sinceramente era el mejor espejo con la mejor opinión. Jamás se me olvidarán sus locuras, como llamar a un amigo que estudió con el en primaria y más nunca lo vio, tan solo con buscar en las páginas amarillas para reencontrare con algún amigo. O cada vez que se paraba de almorzar, porque tenía que asistir a una reunión super importante con sus antepasados. Sus deseos de tener 10 hijos que tuvieran 10 hijos más, y así tener 100 nietos. Las mil veces que me dijo "que bellos tus ojos azules"... Nunca aceptó que eran marrones. Su forma de mirar a mi abuela, y la forma de amarla, es lo que más aprendí de él; porque ninguna enfermedad, por más grande que sea, puede superar ese amor.
Ximena:
Recuerdo el gran closet que tenían mis abuelos en los Guayabitos, yo entraba todo el tiempo porque me parecía un mundo secreto y mágico, especialmente porque descubrí un rincón donde mi abuela tenía mil juguetes!! Los tenia guardados como posibles regalos para los miles de cumpleaños, primeras comuniones, bautizos, fiestas sin motivos, de sus nietos!! Nunca me agarré nada, pero trataba de memorizar todo lo que había, por si acaso algún día me regalaba alguno!
Recuerdo en sexto grado, en mi colegio teníamos un acto llamado "La Caracas de Antaño" Todos nos vestíamos de trajes del siglo 18, las niñas con bucles y los varones con sombreros y bailábamos una cuadrilla. Y luego tocaba bailar un vals, las niñas con sus padres y los niños con sus madres. Mi papá, en tráfico en la Panamericana no había llegado! Yo, paradita sola, no sabía que hacer! y de pronto, una mano me tocó el hombro: "Me concede este baile señorita?" Era mi abuelo! Me tomó la mano y con su eterna sonrisa me guió a bailar el mejor vals del colegio! Era un gran bailarín, yo no tanto, pero estoy segura que seguirá siendo el vals mas emocionante de mi vida!
Margot:
Recuerdo estar sentados en la mesa de cemento de la cocina de Los Guayabitos: Ximena, Mariana, Rodrigo, yo (no me acuerdo quien más), tomando una sopa que estaba muy caliente, y mi abuela nos enseñó a agarrar poquiticos del borde del plato con la cuchara, para que estuviera más fría. En el momento, fué mágico, todos pelamos los ojos de asombro y nos reíamos.
También recuerdo, estábamos sentados viendo el mar de Camurí este diciembre, muy felices y contentos, totalmente relajados. Le dije a mi abuelo que aquello era perfecto, la mejor vida! Le dije que debíamos quedarnos a vivir allá: en nuestras sillas de extensión y mi abuelo con su whiskeycito feliz. Me dijo que era lo mejor que podíamos decidir y lo decretamos... viviremos viendo el mar!!!... Dic 30/2008
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