martes, 9 de junio de 2009

PARECE MENTIRA

6 de Junio, solo dos meses han pasado desde que papa comenzó su travesía para reencontrarse con mami, su último viaje, ese que tanto pensó durante toda su vida, por el que vivió cada día, desde que amanecía rezando el Padre Nuestro, hasta que se acostaba rezándolo de nuevo.

Cada día que pasa es un día de agradecimiento al Señor por tantas cosas maravillosas que nos da, el sol, el aire, la vida, eso era lo que él hacía, dar gracias a cada momento. Por ser tan agradecido es por lo que Dios lo premió siempre, la salud que tuvo, ni siquiera una caries en los dientes, la salud de cada uno de sus diez hijos, diez yernos y nueras, veintiséis nietos, cuatro bisnietos, todos sanos, fuertes y llenos de energía. Eso no es de gratis, eso es una bendición de Dios, y la única explicación es que El lo quiso premiar por su bondad, su entrega, su dedicación a tantas cosas, su agradecimiento diario.

No pasa un día, un momento, una acción, en la que yo no lo recuerde o lo tenga presente, eran tantas sus formas de disfrutar la vida en cada cosa que hacía, desde levantarse a las 5.30 a 6.00 de la mañana a bañarse con agua fría y caliente y fría otra vez, tomarse su primer café de la mañana que tenía que estar súper hirviendo o se resfriaba, no sin antes elogiar a la persona que estuviera a su paso, las muchachas en la cocina, algunas de sus nietas o nietos que estuviera por allí, si habían dormido con los ojos abiertos o cerrados, mirándolos siempre con sus ojos azules inmensos y su hermosa sonrisa. Salir caminando hacia lo que él llamaba algo así como el coro de ángeles que era donde asistía a su misa diaria, esa pequeña capillita cerquita de la casa que lo acogió como parte de ella. Allí se encontraba con Dios y comulgaba con el mismo fervor y emoción que lo hizo desde el día que tomó su Primera Comunión.

Cuando regresaba compraba el periódico y se desayunaba unas deliciosas arepas que rellenaba con queso rallado y un té con leche, Dios nos librara si se nos ocurría cambiarle sus arepitas, se comía otras cosas, unas panquequitas con huevo frito, o una avena, o alguna otra cosa, pero su disfrute máximo eran las arepas con queso blanco rayado. Y cada persona que estaba en la cocina las hacía tan bien o mejor que la anterior, o por lo menos así era para él, las felicitaba cada día. De allí, a su escritorio donde pasaba horas leyendo, escuchando su música, pensando, escribiendo con ese don que tenía para plasmar en papel tantas cosas que pensaba y que quería trasmitir. Peleando con la computadora porque no le imprimía cinco cosas a la vez, buscando ayuda para que le solucionaran cualquier inconveniente que pudiera encontrar… así pasaba la mañana entretenido…

Cómo le gustaba su whisquicito con mucho hielo y poquita agua que se tomaba con tanto gusto todos los mediodías, con cualquier pasapalito que le dieran, desde lo más complicado y exquisito hasta lo más sencillo, todo era motivo de disfrute, y así lo demostraba a quien se lo obsequiaba, él decía “tú me obsequiarías un whisquisito?” Aquello era lo máximo…

Sentarse a la mesa cada día a almorzar bien sea solo, lo cual ocurría pocas veces, o rodeado de cuantos vinieran cada día a almorzar con él, desde un delicioso roast beef con arroz y platanitos fritos, hasta un sencillo sándwich, era un acontecimiento que celebraba, conversar con todos en unas sobremesas largas donde se tocaban toda clase de temas, economía, política, filosofía, arte, música, familia, problemas de estudios, etc., los más variados y dependiendo que quienes eran los comensales…hasta que llegaba el momento en que los “antepasados” ya no podían esperar más, y se levantaba de la mesa para ir a su chinchorro donde se reunía por horas con ellos, lo cual nos daba un poco de celos a todos…

Por las tardes comenzaba a inventar y a llamar a sus hijas o hijos para compartir e involucrarlos en sus inventos, salía a caminar, recibía la visita de Annely para sus horas dedicadas a la música que le fascinaba, veía Globovisión, para enterarse de los últimos acontecimientos, y así le llegaba la hora de volver a bañarse, empiyamarse y comerse un pastelito de manzana, un golfeado o una caracola con una manzanilla y chupulún a la cama, a rezar, dar gracias a Dios por todo y acompañado por su deliciosa música se quedaba rendido…

Bueno, se durmió por última vez hace dos meses apenas y recordarlo es vivirlo de nuevo, eso es lo que debemos hacer, tenerlo presente y seguir su ejemplo…

Marisela Carvallo de Machado

domingo, 7 de junio de 2009

Felicitaciones Valentina

Valen!!!!!
Felicitaciones por tu grado, te deseamos el mayor éxito en tu vida profesional.
Adelante